

“Encontré que era tan aburrido Chile, mirado desde el punto de vista de distracciones para la familia, que me detuve a pensar qué se podía hacer para entretener al grupo familiar. Así se generó la inquietud y junto a un grupo de jóvenes amigos empezamos a estudiar el problema. Esto dio como resultado la creación de Fantasilandia, que al darla a conocer tuvo una excelente acogida. El alcalde Patricio Mekis nos dio la concesión a 20 años”, explicaba en la época Gerardo Arteaga O., Gerente general y gestor del de lo que en ese momento era un visionario proyecto.
Así se comenzó a concretar esta idea “fantástica” de crear un parque de diversiones para toda la familia, un espacio para que niños y adultos vivan su fantasías y emociones en forma sana y controlada, contribuyendo así a entregar alegría y entretención.En 1977 empezaron los trabajos en el Parque O’Higgins, las opiniones a favor y en contra no tardaron en salir a la luz. La prensa de la época titulaba que por fin Chile tendría su propia Disneylandia, sin embargo existía preocupación de que este nuevo proyecto pondría el parque en peligro. Las obras empezaron bajo la supervisión del alcalde de la época Patricio Mekis y la curiosidad creció entre los chilenos.La inversión inicial fue de dos millones de dólares y los juegos fueron traídos desde Europa. Los santiaguinos preocupados por el valor ecológico del parque O’Higgins poco a poco fueron confiando en el proyecto cuando se anunció que no se cortaría ningún árbol y si se hacía, éste sería repuesto. Hasta el día de hoy, Fantasilandia cuenta con una de las reservas de árboles más grandes y variadas de Santiago.
El Parque de entretenciones empezó a funcionar el 26 enero de 1978 con cerca de ocho juegos, generando trabajo a ochenta personas. Hoy son más de trescientos los trabajadores de Fantasilandia.
En los inicios, las mayores atracciones eran El Pulpo, que según los diarios de la época era “un juego bastante sofisticado donde los adultos también podrán divertirse. Una coctelera que provoca risas, gritos y una sensación de encontrarse en un viaje especial que demuestra los avances de la tecnología”, (La Segunda, Octubre de 1977).
La Montaña Rusa que llegó a Chile a bordo del carguero griego Cape Kennedy era la mayor montaña rusa de Sudamérica y su costo fue de medio millón de dólares “Es un juego donde la persona comienza a sufrir toda clases de sensaciones al bajar bruscamente pendientes pronunciadas, o bien subir hasta lo alto para luego ir bajando vertiginosamente” (La Tercera, Octubre, 1978). “El recorrido inaugural contó con más de un millar de personas.Estuvo plagado de chiquillos y gritos proferidos por los sobresaltos valientes que quisieron ser los primeros en poder contar esta experiencia” (Las Últimas Noticias, Octubre, 1978).
Otro juego muy popular en la época fue La Mansión Siniestra, encargada de aterrorizar a sus visitantes. El éxito del parque llevó a muchos chilenos a preocuparse sobre los efectos que podían tener la velocidad y los “monstruos” en los niños “Sicóloga infantil asegura que los trenes fantasmas y la mansión siniestra son inofensivos.
El Century 2000 y los Autos chocadores también formaron parte de los juegos más visitados. Sin embargo, no sólo la velocidad y el vértigo atraían al público de esa época, sino también las entretenciones para los más niños, los autos Ford T que recorrían el parque y los juegos tales como el Pinto Yo y los shows para los más chicos.
Así se comenzó a concretar esta idea “fantástica” de crear un parque de diversiones para toda la familia, un espacio para que niños y adultos vivan su fantasías y emociones en forma sana y controlada, contribuyendo así a entregar alegría y entretención.En 1977 empezaron los trabajos en el Parque O’Higgins, las opiniones a favor y en contra no tardaron en salir a la luz. La prensa de la época titulaba que por fin Chile tendría su propia Disneylandia, sin embargo existía preocupación de que este nuevo proyecto pondría el parque en peligro. Las obras empezaron bajo la supervisión del alcalde de la época Patricio Mekis y la curiosidad creció entre los chilenos.La inversión inicial fue de dos millones de dólares y los juegos fueron traídos desde Europa. Los santiaguinos preocupados por el valor ecológico del parque O’Higgins poco a poco fueron confiando en el proyecto cuando se anunció que no se cortaría ningún árbol y si se hacía, éste sería repuesto. Hasta el día de hoy, Fantasilandia cuenta con una de las reservas de árboles más grandes y variadas de Santiago.
El Parque de entretenciones empezó a funcionar el 26 enero de 1978 con cerca de ocho juegos, generando trabajo a ochenta personas. Hoy son más de trescientos los trabajadores de Fantasilandia.
En los inicios, las mayores atracciones eran El Pulpo, que según los diarios de la época era “un juego bastante sofisticado donde los adultos también podrán divertirse. Una coctelera que provoca risas, gritos y una sensación de encontrarse en un viaje especial que demuestra los avances de la tecnología”, (La Segunda, Octubre de 1977).
La Montaña Rusa que llegó a Chile a bordo del carguero griego Cape Kennedy era la mayor montaña rusa de Sudamérica y su costo fue de medio millón de dólares “Es un juego donde la persona comienza a sufrir toda clases de sensaciones al bajar bruscamente pendientes pronunciadas, o bien subir hasta lo alto para luego ir bajando vertiginosamente” (La Tercera, Octubre, 1978). “El recorrido inaugural contó con más de un millar de personas.Estuvo plagado de chiquillos y gritos proferidos por los sobresaltos valientes que quisieron ser los primeros en poder contar esta experiencia” (Las Últimas Noticias, Octubre, 1978).
Otro juego muy popular en la época fue La Mansión Siniestra, encargada de aterrorizar a sus visitantes. El éxito del parque llevó a muchos chilenos a preocuparse sobre los efectos que podían tener la velocidad y los “monstruos” en los niños “Sicóloga infantil asegura que los trenes fantasmas y la mansión siniestra son inofensivos.
El Century 2000 y los Autos chocadores también formaron parte de los juegos más visitados. Sin embargo, no sólo la velocidad y el vértigo atraían al público de esa época, sino también las entretenciones para los más niños, los autos Ford T que recorrían el parque y los juegos tales como el Pinto Yo y los shows para los más chicos.
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